jueves, 4 de diciembre de 2008

ECLIPSES, ESTRELLAS FUGACES Y AGUJEROS NEGROS

En el Universo de las relaciones interpersonales es fácil sentirse perdido y desorientado. No sirven reglas ni tampoco premisas. No existen las previsiones ni la lógica. Directamente coje tu manual de seducción y quémalo junto a toda esperanza de no salir trasquilado en esta absurda cruzada que es el Amor.

Para aquellas personas que pecan de inconformistas y exijentes, encontrar en medio de este "mercadillo" de ocasiones un artículo sin tara, es un hecho tan poco frecuente como un "Eclipse de Sol", pero ojo, puede resultar tan hermoso como abrasador sin las convenientes precauciones.
El problema de estos "eternos soñadores" es que quizás, cuando por fín se topan con lo que tanto anhelaban, la desilusión que camina de la mano con el idealismo, se apodera de ellos al comprobar que no es lo que esperaban. Definitivamente, no existe nada ni nadie perfecto.



Para los volubles o inestables quizá el verdadero problema no es encontrarlo sino mantener vivo el interés por la nueva adquisición. Este tipo de relaciones "Estrella Fugaz" suelen empezar de una manera demasiado efusiva y deslumbrante. Su aparente perfeccción y su cegadora luz -tan intensa y clara- puede arrastrasnos a decisiones precipitadas a la hora de entregar ,en bandeja de plata, nuestros más profundos sentimientos.
Esta apertura emocional a menudo aburre soberanamente a nuestro "amante veleta". Este se apresurará en su huida dejando tras de sí una estela dorada como único recuerdo de su efímero amor y una herida sangrante que tardará en cicatrizar más de lo que pensábamos.

Por otra parte, los Agujeros Negros, son la guarida de aquéllos que llamamos "chupópteros emocionales".
Son personajes de naturaleza compulsiva, celosos y presos de una terrible inseguridad que les hace cebarse con sus compañeros sentimentales para sentirse así más poderosos ante su propia vulnerabilidad.
Son relaciones enfermizas en las que se desarrolla una dependencia tan fuerte, que a veces hace imposible que la propia víctima se desvincule de su torturador.
Estas oscuras relaciones, cuando finalizan son muy dramáticas y dolorosas, dejando una verdadera sensación de vacio del que es dificil recuperarse.
Sin duda alguna, acabar con ellas es la mejor decisión que se puede tomar ya que son como los parásitos a una planta, una vez eliminados de sus raices, ésta recupera sus flores y la fortaleza de sus tallos. Nace la oportunidad de volver a empezar.

Hay tantos tipos de relaciones como tipos de personas -infinitas combinaciones y un amplio abanico de posibilidades- lo que impregna de misterio e intriga cada nueva relación en la que nos embarcamos.
El que no arriesga no gana y nunca estuve en el bando de los cobardes,testigo de ello son mis innumerables tropiezos en el camino.
Dicho esto, no me queda otra que respirar profundamente y armarme de paciencia. Admito que los nervios alojados en mi estómago se apoderan de mi ante esta nueva aventura que se me presenta como si fuera la primera...

Un saludo. María.

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