miércoles, 27 de mayo de 2009

HASTA SIEMPRE FRYDA

Cada día me gustan menos las personas.
El ser humano es capaz de conseguir cosas grandiosas, de curar enfermedades, de imaginar aparatos que surquen el cielo y de incluso de llegar a tocar la luna. Pero por desgracia, el ser humano es capaz también de albergar los sentimientos más bajos y mezquinos, algunos de los cuales ni siqiuiera llego a comprender.
Por eso mismo mucha gente dice de mi que soy pasota, distante o incluso fría... pero no es cierto. Simplemente cada día me da más pereza mezclarme con la gente No quiero bajo ningún concepto contaminarme de la envidia que habita entre nuestros propios amigos, de la traición en las relaciones de pareja o de la ambición que empuja a pisar a otros por conseguir algo material. Quien no se ha llevado chascos en la vida, decepciones y desilusiones porque nos han fallado...

Cuando en tu vida te cruzas con un ser lleno de bondad como mi amiga Fryda, empiezas a comprender que no todo esta perdido en este mundo de locos. Muchas personas no me entienden cuando lloro, pero no me importa. No necesito la comprensión de los demás o su apoyo. Después de 16 años compartiendo varias etapas de mi vida, desde la infancia, adolescencia hasta mi madurez, decir adios es muy duro, prefiero decir un hasta siempre Fryda.
Jamás olvidaré tu mirada tierna y llena de vida hasta el último momento. Me has enseñado tantos valores y me has dado tanto, que como no echarte de menos mucho más que a personas que pasan por mi lado a lo largo de mi vida y no me marcan nada, no significan nada. Solo una diminuta mancha más en mi camino.
Tú sin embargo eres especial y me cuesta hablar en pasado pues siempre estarás viva en mi corazón. Con una mirada me decías todo y recuerdo más de una y dos veces llorar abrazada a ti y sentir que el dolor desaparecía. Tú aguantabas entre mis brazos, aunque seguramente te faltaba el aire pero la amistad es así, incondicional. No eres una simple mascota, eres un miembro más de la familia y todos sentimos tu marcha y te recordaremos por siempre.
Fryda es un oasis azulado y hermoso en medio de un desierto árido y lleno de espinos. Es la imagen del dar sin esperar nada a cambio y del amigo que siempre camina a tu vera, haga frio o calor, nieve o truene. Ella siempre estará conmigo.Ahora no escucho tus ladridos estridentes, siempre te gusto llamar la atención más de lo debido y eso querida amiga, te trajo enemigos en la calle, pero no te importo pues tu carácter fuerte siempre se impuso.
No eras muy sociable ni con otros de tu especie... supongo que en eso nos pareciamos, pues somos demasiado exigentes.Hoy no estarás en tu esquina del salón cuando me vaya a dormir y tampoco estarás en la escalera mirando hacia arriba esperando a que me despierte.
Pero los años de felicidad, los valores de amistad y lealtad que he aprendido gracias a ti no se perderán nunca en el tiempo. Luchadora hasta el último momento, cascarrabias y glotona como pocas, quizá no eras la más femenina del mundo pero tenías un encanto que te hacía única e irremplazable.
Hasta siempre amiga mia.

miércoles, 13 de mayo de 2009

EN BUSCA DE ADAM BACKER

Capítulo 12



Empujé la descuidada verja metálica y al deslizar mi mano sobre su áspera superficie un trocito de pintura seca se clavó en mi dedo índice.
Mientras maldecía a la avara Casera incapaz de invertir parte de sus jugosos ingresos en mejorar el estado de aquella ruinosa casa, extraje el plateado desconchón y un hilo de sangre comenzó a fluir hasta transformarse en una gota. Absorbí aquella lágrima escarlata y continué mi paso hasta las escaleras, esta vez con suma precaución para no volver a ser arrollada.

Estábamos exhaustas, los escalones se hacían cada vez más empinados tanto que sentí la necesidad imperiosa de sentarme a reposar. Patricia continuó su paso a duras penas, contonéando su casi metro ochenta de estatura hasta llegar a la cima, donde emitió un resoplido de agotamiento. Cuando hubo recobrado el aliento, se introdujo en la cocina y empezó a trastear con las chamuscadas sartenes en busca de la tostadora que seguramente algún inquilino habría recogido de la calle.
Apoyé la cabeza sobre la pared y percibí vibraciones, afiné el oido y efectivamente, era Julia que discutía acaloradamente con la televisión. Se hacía imposible entender dos palabras seguidas de lo que aquella mujer despotricaba, pero a juzgar por su ímpetu y por lo poco que la conocía, seguramente se tratase de algún debate político cara a las elecciones.

Después de unos minutos reanudé mi subida y antes de llegar arriba ya noté el cambio de temperatura. La corriente fresca de la calle se había transformado en una atmósfera cargada en la que era muy difícil respirar. No había iluminación natural en el recibidor, tan solo una triste bombilla que colgaba de la pared y que Franckyn muy a menudo tenía que cambiar porque se fundía ,misteriosamente, cada dos por tres.
Tampoco había ventilación alguna, por lo que era complicado acabar con aquel apestoso olor que no podría definir con exactitud.

Mi intención de acompañar a Patricia en la cena cambió radicalmente cuando vi corretear por las baldosas ennegrecidas de la cocina, una cucaracha rojiza de largas antenas y de tamaño fuera de lo normal. Pasé de largo -obviando los quejidos imparables de mi estómago- y me tumbé sobre nuestro viejo y usado colchón. Sus prominentes muelles se clavaban en mi espalda, chirriando como si se quejasen por cada uno de mis movimientos.
Eché mano a los emails y me puse manos a la obra. La curiosidad me incitaba a leer desordenadamente, como cuando un libro te causa tanta sensación que una parte de ti quiere desvelar ese final tan ansiado...pero contuve mis impulsos y reanudé mi lectura por el email número dos...





De: Adam Backer
Enviado: Lunes, 13 de febrero de 2006 20:45:00
Para: D.R




¡¡¡¡Buen día!!!!

¿ Cómo durmió mi princesa ? Espero que tan bien como yo.
He llegado pronto a la oficina porque quería adelantar algo de trabajo para luego así poder hablar contigo. Ultimamente son días duros aquí, hay un par de compañeros que están empeñados en amonestarme y poner en tela de juicio cada una de mis decisiones solo por el hecho de ser mayores que yo...
En ocasiones, ser hijo de alguien con influencias no es una ventaja ni muchísimo menos, por eso prefiero trabajar en un despacho diferente al de mi madre, para que se me valore por mis esfuerzos personales.
Pero bueno no quiero aburrirte, ¿como fue tú día? ¿ fuiste a la universidad ? Espero que sí y que no se te pegaran las sábanas como de costumbre ¿eh?
Aquí en NewPort Beach hace un día precioso, tal vez vaya más tarde a hacer surf con los muchachos y a comer en el puerto una hamburguesa, que hace muchos días que no les veo.
Sobra decir que te echo de menos... Estoy viendo que días puedo cogerme de vacaciones para ir a verte a Madrid. ¿Te gustaría?

Un beso. Adam





Me costaba creer que alguién aparentemente tan cortés y trabajador, pudiera ser el artífice de semejante cadena de mentiras tan bien armadas.
Agarré la fotografía y me quedé embobada mirándole. Aquellos ojos azules me tenían totalmente absorta. Zarandeé la cabeza y aparté aquella imagen de mi vista.
No podía permitirme el lujo de perder tiempo con vaguedades, ni mucho menos darle el voto de la duda a una persona que era evidente que me había engañado reiteradas veces. No iba a consentir que me embaucara con sus cameladoras palabras en las que parecía un hombre bueno y atento cargado de promesas que jamás se cumplieron.
No debía olvidar quien era el verdadero Adam Backer nunca más.




martes, 12 de mayo de 2009

EN BUSCA DE ADAM BACKER

Capítulo 11


De: Adam Backer
Enviado: sábado, 04 de febrero de 2006 19:19:09
Para: D.R


Buenos días mi amor:

¿ Cómo amaneciste hoy ? Yo estoy en la oficina, preparando unos planos que tengo que tener listos para una reunión en la tarde. Ya sabes que soy el jefe de arquitectos del despacho y ahora estamos llevando el proyecto de edificación de unos pisos de lujo aquí, en New Port Beach, y nos están ejerciendo muchísima presión.
Aún así he tenido tiempo de sobra para acordarme de tí. Me parece increible que conociéndonos desde hace tan poco tiempo pueda echarte tantísimo de menos, nunca me había pasado algo así.
Extraño tu carita preciosa y me muero de ganas de volver a Madrid y de cenar carne argentina en aquel asador tan maravilloso del que me hablaste. Espero que hablemos pronto aunque teniendo en cuenta las 9 horas de diferencia horaria va a ser complicado.
Un beso. Adam.



Aquel email era el primero por orden cronológico de todos los que tenía guardados. Escrito y firmado por el ya no tan desconocido Adam Backer y con fecha de hace más de 3 años, lo que significaba que mi supuesta relación con él duró cerca de 2 años según mis cálculos aproximados.
Adam decía vivir en los Ángeles, en New Port Beach y supe por el email que era arquitecto. Por su manera de escribir, parecía muy correcto y educado y por la cautela de sus palabras deduje que ese email marcaba los inicios de nuestra relación.
Parecía tener un puesto importante, por lo que quizás tuvo que viajar a España por algún asunto de negocios y fue entonces cuando se produjo nuestro primer encuentro.
Además del email, adjuntó varias imagenes suyas que corroboraron que el atractivo joven que encontré retratado en aquella foto dedicada, era efectivamente Adam Backer. Aparentaba unos 26 o 28 años, era indudablemente muy atractivo y sus casi transparentes ojos azules me llenaban de paz y sosiego. Pero en medio de aquella calma, un debastador sentimiento de rencor me invadió por dentro generando un odio tan atroz hacia aquel hombre que creí que me iba a estallar el pecho de tanta angustia atrapada en mi interior.
No debía dejarme cautivar por su armonioso rostro y su ternura inherente, aquel querubín de piel dorada albergaba más maldad que ningún ser de lo más profundo de los infiernos y carecía de escrúpulos, al igual que el nuevo inquilino, quien no dudó a la hora de empujarme horas antes en el rellano de la escalera.

Imprimí todos los emails para analizarlos con detenimiento, pasamos por el supermercado y finalmente regresamos a casa.
Nuestro barrio no era extremadamente peligroso, pero caído el sol, era recomendable que dos mujeres solas no vagaran por aquellas callejuelas plagadas de mil ojos escondidos donde menos te los esperabas...entre la maleza, tras las persianas que chirriaban con el viento o dentro de algún destartalado coche con el motor apagado para pasar desapercibido.
Gatos pardos cruzando las calles como sombras escurridizas, figuras que se tambalean haciendo eses por las aceras y cabezas curiosas asomadas en los balcones de las casas...definitivamente Brooklyn era un barrio con mucho encanto donde nunca se debía bajar la guardia.

EN BUSCA DE ADAM BACKER

Capitulo número 10



Mis pies desprotegidos avanzaban sobre la moqueta vieja que disfrazaba las humedades que corroían el solado de la habitación. A cada paso que daba, me hundía en una nube de polvo y pelusas que recubrían la alfombra que más que índiga parecía canosa por la sucierdad acumulada.
Un enorme sobre blanco descansaba sobre una mesa de madera a centímetros de un teléfono que de repente empezó a sonar. Esta vez no dudé al descolgarlo, contesté y después de unos segundos en los que el interlocutor permaneció afónico obtuve una respuesta.



- Soy yo, Adam. Lo siento muchísimo, pero no voy a poder coger ese avión. - una voz ronca y entrecortada al otro lado del teléfono me hizo estremecer y recordar.

- ¿Adam, de verdad eres tú? ¿ Por qué no vas a venir? ¿Porqué me haces esto? - repliqué angustiada y entre sollozos ahogados como si aquellas palabras salieran no de mi boca, sino de lo más profundo de mis entrañas.

- Mi amor, mira en el interior del sobre blanco. Me tengo que ir. - y la voz se fue apagando hasta desaparecer en el silencio enjaulado en aquellas descascarilladas paredes de hotel.





Me quedé paralizada mirando aquel sobre blanco que quizá contenía la verdad que tanto me había hecho sufrir. Pero no me importaba, cualquier cosa era mejor que aquella incertidumbre, aquel desasosiego que produce el no distinguir que es verdad y que es mentira, que es sueño y que es realidad.

Me aproximé con paso firme y elevé el misterioso envoltorio hasta la altura de mi ojo izquierdo para mirar en su interior al trasluz. Contenía un papel escrito a máquina y un sello o emblema que no era capaz de identificar. Rasgúe el sobre y despedazándolo con rabia ,casi por completo, extraje el documento perfectamente doblado. Niveles de plaquetas, vitaminas, hormonas...parecían los resultados de algún tipo de análisis médico.
Un gran estruendo proveniente del exterior me sobresaltó e hizo que el papel se escapase de mis temblorosas manos balanceándose en el aire hasta posarse en la mugrienta moqueta sobre la que la blancura resaltaba aún más.

Cuando quise agacharme para recogerlo ya no estaba en la habitación 1469, estaba de nuevo en casa de María, me encontraba gateando a ciegas y palpando desesperadamente el suelo en busca del extraviado documento que albergaba todas mis esperanzas. Escasos segundos fueron suficientes para darme cuenta de que todo había sido una vez más, una desconsoladora ilusión.


Tenía que admitir que estaba totalmente estancada en mi investigación . Mi encuentro con Miguel había confirmado mis sospechas sobre la existencia de mi relación con Adam Backer, pero no me había dado ninguna pista de peso de donde tirar. Sabía que aquel hombre de rostro seráfico me había mentido sucesivas veces y por esa razón se había roto nuestra presunta relación, pero desconocía los motivos y su actual paradero.
En aquel momento Patricia entró en la habitación interrumpiendo mis argumentaciones que no llevaban a nada esclarecedor.


- Hola, ¿ qué hacías ? - me preguntó con una interminable sonrisa que descubría su amplia dentadura.

- Estaba pensando en Adam . No sé por donde continuar en mi indagación y siento que me flaquean las fuerzas, ¿me entiendes? - le confensé con franqueza mientras mis ojos se clavaban en los suyos esperando una idea brillante.

-Perfectamente... Si tuvisteis una relación a distancia, tú viviendo en Madrid y él en los Ángeles, lo más normal es que cuando no pudiérais viajar para veros, contactárais por internet. Es muy extraño que no tengas sus emails guardados, ¿ no crees ?- me planteó Patricia muy coherentemente.

- Tienes toda la razón. Pero comprobé varias veces uno por uno todos los emails de mi bandeja de entrada y salida.- me quedé pensativa unos minutos intentando encontrar una explicación a todo aquello- Espera...ahora que lo pienso detenidamente caigo en la cuenta de que esta dirección la creé hace cosa de un año porque no recordaba la contraseña de mi antigua cuenta. ¡Cómo no pude darme cuenta antes, que estúpida! - rompí a reir descontroladamente mientras zarandeaba mi cabeza reprochandome mi inexcusable falta de lucidez.

Patricia ,sin saber porqué, se unió a mi con una sonora carcajada y me propinó una palmada en la espalda con tal fuerza que me hizo atragantar, aunque aquello no emborronó la sonrisa de mi rostro. A pesar de su cuidada y larga melena y de su femenina silueta, su comportamiento y sus ademanes no eran para nada delicados, todo lo contrario. Quizá por este mismo motivo Patricia hizo tan buenas migas con Julia, quien miraba a la joven con ojitos provocadores y la trataba con mas condescendencia que a mi.


Aún recordaba aquella dirección de internet en desuso, así que nos duchamos y nos pusimos en busca de un ciber-café donde poder acceder a internet.
Estaba realmente emocionada. Bajamos la calle y cruzamos de acera para esquivar el taller mecánico que Patricia tanto detestaba y continuamos hasta llegar a una zona más céntrica donde encontramos una tienda de aparatos electrónicos que también disponía de conexión a internet. En su interior se encontraban tres dependientes latinoamericanos que bailaban y canturreaban canciones pegadizas a ritmo de salsa para matar el aburrimiento. En cuanto notaron nuestra presencia cesaron en su lúdica actividad y nos dedicaron sus cinco sentidos. Uno de ellos se dirigió a mi y después de unos cuantos intentos fallidos de flirtear conmigo, acabó por ofrecerme un ordenador desde el que poder conectarme.

Bajamos unas escaleras de madera que parecían muy poco estables y llegamos a una pequeña habitación con ordenadores no muy modernos numerados del 1 al 10.
Nos sentamos enfrente de uno que estaba más apartado y comencé a escribir la dirección de email con pulso trémulo, lo que dificultaba mi labor de pulsar las teclas adecuadas.
LLegó el momento de introducir la contraseña y toda mi emoción se transformó en malestar. Encontrar la palabra exacta iba a ser una labor practicamente imposible. Patricia se percató de mi gesto desilusionado y me agarró la mano con fuerza insuflandome energía.

- Haz memoria, esa palabra esta en tu cabeza tía. Piensa en cosas cotidianas o relacionadas con él por ejemplo, tu signo del zodiaco o su nombre, no sé...lo típico.- añadió Patricia con tono animoso.

- Probemos con lo más obvio: A-D-A-M. - escribí sin demasiado optimismo.

- Contraseña incorrecta. Bueno, no desesperes. Prueba con esta: A-N-G-E-L-E-S. - tecleó mi amiga mientras cruzaba los dedos.

- Contraseña incorrecta. Esto es un locura...Quizás mi signo del zodiaco, veamos: G-E-M-I-N-I-S. -escribí sin ningún éxito y encolericé por la impotencia. Probamos con unas cuentas palabras más tales como nombres, ciudades, cumpleaños y cosas así, pero fue inútil.

- Tía tranquila, eres demasiado impaciente. Veamos, ¿ como se llama este bicho que tienes tú, este con púas horroroso...?- me preguntó Patricia mientras chasqueba los dedos buscando una respuesta.

- ¿ Horroroso ? ¿ Quién, Leonardo mi erizo africano ?- exclamé indignada, pues Leonardo es un animalito adorable.

-¡ Ese mismo ! L-E-O-N-A-R-D-O... -introdujo rapidamente todas y cada una de las letras y durante unos instantes la pantalla se quedó bloqueada. La página comenzó a cargarse y contra todo pronóstico se abrió la bandeja de entrada. No éramos capaces ni de parpadear. No podía creer que hubiera funcionado, gracias a Patricia había accecido a mi antigua cuenta y tenía en mi mano la oportunidad de descubrir quien era realmente aquel hombre y que ocurrió en aquel tiempo en blanco que era incapaz de recordar.


Nos fundimos en un abrazo y comenzamos a saltar de la alegría. Armamos tantísimo alboroto que uno de los jovenes dependientes tuvo que bajar a comprobar que todo estaba bien. Pero a mi me daba exactamente igual en aquel momento todo.
Agarré contundentemente el ratón y dirigí la flecha a la última de las ocho páginas repletas de emails y de respuestas a todas mis preguntas. Pulsé y cerré los ojos. Al abrirlos de nuevo pude observar una larga lista de emails cuyo remitente era siempre Adam Backer. Patricia no daba crédito, apoyó su mano sobre mi hombro y al ver que yo no era capaz de acertar con mi puntería debido a los nervios, puso su mano sobre la mía y continuó abriendo las restantes siete páginas una a una. Más de cincuenta emails encerraban el porqué de la abominable actuación de Adam, quien a base de calumnias y excusas, consiguió llevarme al límite del dolor que un ser humano puede soportar. Estaba a un "clic" de saber la verdad y a un paso menos de encontrar al hombre que destrozó quien sabe cuantos años de mi vida.